
Sorprende escuchar a los dirigentes sindicales de UGT y CCOO, Cándido Méndez y José María Fidalgo, gritar (con ciertas maneras teatrales) que bajo ningún concepto aceptarán una moderación salarial en los próximos meses. Entonces, si es así, ¿por qué la han aceptado durante estos últimos años?
La tendencia en España ha sido clara: por un lado, ha crecido la tasa de asalariados y, sin embargo, por el otro, el porcentaje de rentas de trabajo ha disminuido con respecto al excedente bruto de explotación. ¿Cómo explicar eso sino con una depauperización salarial? A lo que se añade la constante disminución de los costes laborales unitarios, vía sueldos y salarios.
Pero, tampoco, se debe olvidar otros rasgos que, poco a poco, se han ido "colando". Como el altísimo nivel de temporalidad (ronda el 34%), la apertura de comercios en días festivos o el escaso respeto a las horas legales de jornada de trabajo.
Los dirigentes de las dos grandes centrales sindicales las han convertido en un elemento colaborador más del Capital. Lejos quedan las antiguas Comisiones Obreras... Su subordinación a la patronal, su condescendencia con el Gobierno y su apoltronamiento a un cómodo cargo han convertido a estos sindicatos en un muñeco de trapo sin fuerza para transformar el modelo económico y social vigente.

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