
A medida que pasan los días desde la cinematográfica liberación de Íngrid Betancourt, las dudas, interrogantes y cuestionamientos sobre la versión "oficial" del Gobierno Uribe brotan de forma continua. La oscuridad sobre el caso Betancourt comienza a desprender un insoportable hedor a manipulación por parte del Ejecutivo y las Fuerzas Armadas Colombianas.
Parece claro que, previo a la acción del Ejército, la liberación de Betancourt y del resto de los rehenes era inminente. Dos delegados europeos (el francés Noel Sáez y el suizo Jean Pierre Gontard) se encontraban en negociaciones con el Secretariado de las Farc y éstas parecían completamente dispuestas a dar el paso.
Es en este contexto en el que se produce la "operación jaque". El Gobierno colombiano quiso hacer creer lo inverosímil. Una guerrilla bregada y forjada a golpe de selva durante más de cuarenta años, de forma ingenua, de repente, decide reunir a los rehenes (y, entre ellos a la "joya de la corona") y montarles en el primer helicóptero bienintencionado que aterriza.
La operación se ha presentado así a la opinión pública internacional, con la inestimable colaboración de los grandes medios de comunicación, en especial del grupo PRISA (aliado de la familia Santos, entre los que se encuentra el actual ministro de Defensa, Juan Manuel Santos). Durante días se disparó una avalancha de elogios hacia el Presidente Álvaro Uribe (obviando, claro está, cualquier otro aspecto del mandatario... como su reelección ilegal tras comprar a parlamentarios, según confirmaba esos mismos días la Corte Suprema del país). Y nadie puso en duda aspecto alguno del suceso...

Pero pronto comenzaron a aparecer informaciones incómodas para el Gobierno Uribe que, poco a poco, dejaban en entredicho la verdad "oficial". La liberación se vendió como una actuación exclusiva del Ejército colombiano. Sin embargo, por despiste o por falta de coordinación en la construcción de la mentira, se supo que EEUU, Israel y Francia habían participado en la operación. O, al menos, ellos reclamaron su parte, felicitándose a sí mismos por su colaboración. Al tiempo, la Radio Francesa Suiza informaba de que el Gobierno colombiano había pagado alrededor de 20 millones de dólares en concepto de rescate.
La opción militar
Aún no se han dilucidado todos los aspectos de la rocambolesca historia y todavía falta que las propias Farc despejen algunas de las incógnitas que quedan sin resolver. Si bien, todo apunta a que la guerrilla se encontraba ya en plena operación de liberación de Betancourt y el resto de los rehenes cuando el Ejército colombiano interfirió para sabotear el proceso y presentarlo como un gran éxito del modelo "de mano dura" de Uribe. Esto no es de extrañar ya que, hace unos meses, este modus operandi ya fue empleado para frenar los avances conseguidos por Raúl Reyes. Entonces, como ahora, la solución fue la militar.
En este clima, con unas Farc proclives a la liberación, el Ejército colombiano no dudó en emplear cualquier sucia artimaña que permitiera al Ejecutivo de Colombia presentarse como el gran victorioso. Para ello, se empleó la identidad de Cruz Roja Internacional. Por supuesto, de forma falsa y sin el consentimiento de esta organización.
Sobre el suceso concreto de la liberación surge además otra duda razonable. Conocido el gusto del Gobierno de Colombia por filmar sus acciones, ¿por qué en esta ocasión no hubo vídeo?
Aspectos por resolver
También surgen otras preguntas sobre aquello que no termina de encajar acerca de las circunstancias que tan miméticamente han presentado los medios. Hace meses se hablaba de una Íngrid grávemente enferma y medio famélica. ¿Qué fue entonces de ese espectro? Betancourt apareció de su cautiverio con buen aspecto físico, casi regordita y en buen estado de salud. El mismo que la ha permitido llevar unas maratonianas jornadas de entrevistas en periódicos, radios y televisiones de medio mundo. Algo impensable para alguien que tan mal trato se supone que ha recibido.

También sorprende la pasión desprendida por Betancourt hacia el Presidente Uribe y el ministro de Defensa Santos. Así como el cambio de discurso de su entorno, hasta hace unas semanas críticos con el Presidente de Colombia y cercanos al Presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdoba. Aunque eso puede tener una explicación tan sencilla como el de una utilización circunstancial de los dos últimos y el de una vuelta a la clase de origen, la oligarquía nacional, vinculada con el primero. Es indudable que sin la mediación de Chávez y Córdoba difícilmente se hubiese llegado a la liberación de Betancourt.
¿Y qué puede encontrarse detrás de toda esta compleja historia? Entre otros hechos, el miedo de Europa y de EEUU a la colaboración, cada vez más estrecha, de Irán con países de América Latina (su participación en las últimas cumbres se ha convertido en una presencia habitual). El Presidente iraní, Ahmadineyad, podría comenzar a suministrar armamento a las Farc. Circunstancia que ha provocado, de forma inmediata, que europeos y estadounidenses muevan ficha. De ahí las negociaciones.
Y, también, el propio hartazgo que comienza a generar Uribe entre los socios estadounidenses. ¿Y quién mejor para sustituirle que la sufrida Íngrid Betancourt?

2 comentarios:
Sí hay un vídeo del rescate, búscalo en el Internet..
Con respecto a lo de Irán, me parece que ya está metido en serios líos internacionales como para pasar armas a una guerrilla que está más muerta que viva...
Y lo de la familia de Betancourt, tengo entendido que la idea la has sacado de un reciente artículo de Pascual Serrano. Por más que sea cierto, me parece un poco infeliz como comentario. Serán seguramente gente de mucha plata, lejana del 'pueblo', pero él inclusive habla de burguesía neoliberal. El padre de la Betancourt era ministro en la dictadura de Rojas Pinilla que fue todo menos neoliberal. Así cómo no tenía un corte muy neoliberal el partido fundado por la Betancourt, que no habrá propugnado nada de revolucionario, pero clasificarlo como oligárquico o de derecha me parece inoportuno, porque simplemente incorrecto.
S.
Tienes razón. Existe vídeo de la liberación. Pero, más que nada, me refería a la espectacularidad que emplea habitualmente el Ejército colombiano. Se trata, en todo caso, de un documento visual poco "inocente". Y que no demuestra ningún gran operativo de ese presunto (y, cada vez, más remoto) rescate.
Sobre lo de Irán, revisa la participación del país en unas cuantas de las últimas cumbres de AL. Y, por cierto, el que esté metido en supuestos líos, no quita para que pueda dotar de armas a las Farc o a quienes quiera.
Y, sobre lo de Betancourt, basta con tirar de hemeroteca y ver cambios de discursos. Por otro lado, me parece un error querer trasponer la ideología neoliberal, tal cual, a una época en la que conceptualmente no existía. Aún cuando las oligarquías de hoy son descendientes, en muchos casos, de las de ayer. Como es el caso.
Saludos.
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