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martes 17 de febrero de 2009

La importancia de llamarse Hugo

Toda realidad descontextualizada puede terminar por parecer lo que no es. Y eso es lo que, machaconamente, ha pretendido hacer la mayoría de los medios de comunicación empresariales, al uno y otro lado del charco, con su tratamiento (des)informativo de todo aquello cuanto ocurre en Venezuela desde la llegada -refrendada por las urnas- de Hugo Chávez a la Presidencia de la República en 1999. Con la agravante de que el paso del tiempo (y la consolidación del apoyo popular al proyecto bolivariano) ha degenerado en una histérica manipulación, malintencionada, de lo que sucede en el país caribeño.



La cobertura medíática del referéndum celebrado el pasado domingo no podía ser una excepción. Y, una vez más, se ha podido ver, leer y escuchar cómo Chávez era etiquetado de "dictador", "tirano" y hasta de "gorila". ¿Su acto antidemócrata? Convocar al pueblo a una consulta directa. ¡Gran atentado contra la democracia!

Tal es la presión ejercida por los medios privados (y públicos en ocasiones) que hasta sectores más o menos progresistas de la bienpensante membresía europea han terminado por caer en la trampa de la hegemonía, ésa que supone remar en la dirección del sentido común imperante, construido por las corporaciones propietarias de las empresas informativas. Ello ha provocado la generalización de una crítica chulesca y hasta faltona, basada en la sesuda argumentación de propagar improperios contra el Presidente de Venezuela por ser lo políticamente correcto.

Un mínimo vistazo a la historia venezolana previa a la llegada de Chávez al poder produce un perenne sonrojo cuando la oposición habla del "pueblo venezolano", de los "pobres" o hasta de la "corrupción". ¿Pueblo venezolano? Al que ignoró. ¿Pobres? A los que fomentó y segregó. ¿Corrupción? La que cultivo. Tal vez, a eso se refieran.

¿Qué hoy existe corrupción? Por supuesto. Un cambio de Gobierno no supone el fin de unas prácticas clientelísticas que, tras casi dos siglos, enraizaron en el endeble Estado venezolano. Eso no ha impedido una lucha decidida contra estas costumbres, que aún perviven, pero que, al menos, se han visibilizado.

¿Qué Venezuela tiene pobres? Por desgracia. Pero hoy son menos y los que lo son, son menos pobres. Aunque, si bien, como nunca antes, ahora se les tiene en cuenta. Tanto como que el basamento sobre el que se asienta el proyecto bolivariano lleva su nombre.

¿Y el pueblo venezolano? Se expresa. Una y otra vez. Y, con el refrendo del domingo, de nuevo, lo ha vuelto a hacer. Y, de nuevo, ha apoyado a Chávez.

En términos formales, la consulta no suponía ningún terremoto político. Abre la posibilidad de que cualquier funcionario del país pueda presentar su candidatura tantas veces desee a un cargo público electo. Condición que no es extraña, por ejemplo, en España. Sin embargo, en términos políticos significaba un momento clave.

Se trataba de saber si en Venezuela decir Hugo era decir Pueblo.

4 comentarios:

Sumiciu dijo...

Soy el primero que reconozco que reconozco los avances de los gobiernos de Hugo Chávez pero soy también el primero en preocuparme por la deriva autoritaria de este proceso.
El primer síntoma fue un año antes de mi visita a la Caracas bolivariana, para mi la redacción de una Constitución sin un consenso mayoritario me parecio un gravísimo error. La Constitución debe ser amplia y dar cabida a gobierno y oposición y la de 2004 no fue tal, más se parecia a una constitución isabelina hecha a gusto del gobierno.
Segundo fue el primer intento de enmienda constitucional, y respiré con el no que respondieron los venezolanos. Por lo que me parece terrible que se les volviera a preguntar ¿No seria una vergüenza que se volviera a preguntar sobre la Constitución Europea en Francia?.
Y por último la importancia de la relección por mandatos indefinidos es muy peligrosa, pues el modelo presidencialista es un modelo potencialmente antidemocrático (en Venezuela como en Estados Unidos no hay Administración solo Gobierno) es decir no existe una estructura de estado compuesta de funcionarios. Esto represento durante los primeros años del s.XX el fenómeno del bosism (caquismo) así que en mi opinión esta es una medida totalmente perniciosa para el Sistema Politico Venezolano que provocará mayor corrupción y dará un poder desmedido al gobierno (dado que en un sistema presidencialista con reelección ilimitada podemos predecir una marginación del parlamento). Un presidente en un sistema presidencialista tiene el poder de disolver las cortes sin autorización de ellas, vetar leyes, y asimismo tiene el poder de legislar.
Sinceramente me parece que ningún izquierdista europeo daría ese nivel de poder en el ejecutivo. Chávez será el mejor, eso depende de opiniones pero lo que esta claro es que hay que ponerle límites en su uso del poder.

Jorge Resina dijo...

En primer lugar, para constituciones isabelinas ya tenemos la española. En segundo, ojalá a los franceses se les hubiese dado la oportunidad de votar de nuevo aquello que rechazaron. Pero no. En cambio, se les intentó colar, a hurtadillas y sin consulta popular alguna, un texto con un contenido sustancial idéntico, como ocurrió con el Tratado de Lisboa. Y, en tercero, la reelección sin limitación para presentarse tantas veces uno quiera a un cargo electo es para todos los puestos públicos, no sólo el presidencial. En todo caso, esta práctica (que puede ser discutible) es bien conocida en Europa. En resumen, tal vez el problema sea etiquetarse de "izquierdista europeo" para intentar comprender América Latina...

Sumiciu dijo...

Para que veas como no solo los izquierdistas europeos podemos dudar de Chávez... por cierto te recomiendo este periódico dígital para seguir la campaña salvadoreña al igual que mi blog - me voy a vivirla en persona

http://contrapunto.com.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=122:debate-izquierda-democracia&catid=35:columnistas&Itemid=55

Jorge Resina dijo...

Te contesto aquí, igual que en el otro post. El artículo está escrito por un español. Y esos debates nos retrotraen a posturas como las de Vargas Llosa... que, servidor, desde luego, no comparte. Abrazos